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Michael J. Naughton: "Si no hay subsidiariedad o solidaridad en la empresa, entonces hablamos de una organización sin inspiración"

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Así lo señaló el académico de University of St. Thomas, quien se presentó ante una audiencia de 400 personas, para hablar sobre el principio de subsidiariedad y su aplicación en la empresa. En esta línea, su reflexión instó a que los líderes asuman el compromiso de sus responsabilidades, en coherencia con el valor social de sus organizaciones. 

 

Los dirigentes empresariales deben integrar la subsidiariedad como parte de su modelo de trabajo, para contribuir con el desarrollo integral de sus stakeholders. Ésta fue una de las principales conclusiones de la conferencia organizada por la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, USEC, con el patrocinio de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

 

El discurso de apertura estuvo a cargo de Bruno Baranda, presidente de USEC, quien señaló la importancia de trabajar por lograr que la empresa sea un lugar que aporte a la generación de valor humano, siendo éste el llamado que busca traspasar USEC a la comunidad, a los empresarios, a los ejecutivos y a los emprendedores de Chile.

 

"Son muchos los caminos mediante los cuales podemos concretizarlos valores universales básicos que  permiten ejercer y promover nuestra responsabilidad empresarial. La consciencia diaria y permanente respecto de la importancia de principios valóricos –como sostiene el profesor Naughton-, de la dignidad de las personas y de la preocupación por el bien común como elementos sustantivos para un desarrollo integral, son imprescindibles a la hora de definir el tipo de empresa y el tipo de liderazgo que estas necesitan hoy en día”, comentó Baranda durante el discurso de apertura. 

 

Tras las palabras inaugurales, se dio pasó al expositor principal de la jornada,  Michael J. Naughton, quien en la ocasión presentó su libro Respeto en Acción: Cómo aplicar la subsidiariedad en la empresa. Para el profesor Naughton, una empresa es subsidiaria cuando deja de aplicar el eje “delegación-control” y pasa al eje “autonomía-subsidiaridad”, es decir, si el trabajador se desempeña bien, es justo reconocerlo y acordar con él medidas que le permitan compatibilizar su trabajo con el tiempo que dedica a su familia o vida personal, así como darle más niveles de independencia que lo dejen cumplir sus objetivos con libertad de acción.

 

"Seamos claros, hay muchas empresas que ven a los empleados como unidades de ocho horas. Claramente, éste no será un lugar donde la subsidiariedad cobre vida. Por ende, la subsidiariedad tiene que ver con la misión de la organización. Para ser sincero,  acá la responsabilidad recae en los líderes y la formación que obtuvieron. En este aspecto, la academia no ha hecho un buen trabajo sobre cómo enseñar economía y finanzas, dado que tendemos a reducir los negocios a solo producto - calidad. Para que esto funcione, debe tener una misión profunda. Si una empresa no está articulando la misión y el propósito, pasará por defecto a una realidad económica, por lo tanto los principios quedan eliminados. El desafío entonces es que los líderes empresariales hagan parte de su vocación la subsidiariedad", aclaró.

 

Para el Rector de la Pontificia Universidad Católica, Ignacio Sánchez, quien participó de un panel de conversación compuesto por Fernando Atria, Académico de la Universidad de Chile; Enrique Barros, Presidente del Centro de Estudios Públicos; Michael J. Naughton; y Roberto Sapag, Director de Diario Financiero, la educación universitaria debe apuntar a la formación integral de los estudiantes, no solo en lo disciplinal, sino también en lo valórico, además de la creación de otros conocimientos. "Cuando se combina la formación y la creación de conocimiento hay un tema transversal que es el tema de la ética y el comportamiento dentro de la comunidad universitaria, lo que se extiende a los egresados como entes importantes que se entregan a la sociedad". 

 

"Esta formación ética por supuesto tiene un elemento de base que es la libertad del comportamiento de cada persona, sin embargo, en materia de formación hay que hacer una infiltración en cada currículum, osea, ver los dilemas éticos en cada profesión. Ver lo cruces con lo que cada profesional se va a encontrar. En ocasiones se piensa que la ética es muy de sentido común y no es así, hay elementos que hay que enseñar, que aprender, hay que saber ponerse en ciertas situaciones para saber cómo enfrentarlas", comentó Sánchez.

 

Por su parte, Fernando Atria quien abordó la subsidiariedad desde el mercado, señaló que "uno no puede tratar los criterios éticos morales aplicables a la actividad empresarial, sin preguntarse lo que esos criterios demandan para las empresas ya que las pueden poner, o en desventaja, o les permitirá ser mejores empresas. Si el panorama es la desventaja en razón de su competencia, entonces el problema no solo se relaciona a la decisión individual del líder sino del contexto general en que funcionan las empresas, por ende debemos entender primero cuáles son las características sociales de una actividad empresarial más apta para el principio de subsidiariedad", señaló. 

 

Para Naughton, hay empresas que han maximizado las utilidades de los accionistas y hoy están en bancarrota, asimismo, hay otras que han seguido los criterio de ser eficientes y ya no están. "Tenemos que tratar de ver el futuro pero no lo podemos dictar, por eso un principio moral pedirá un sacrificio, y hoy este consiste en tomar un riesgo moral y no solo económico para potenciar el crecimiento de los colaboradores en el trabajo. Con ello, los líderes verán a sus empleados como un regalo, un don con capacidad de entregar a los demás", puntualizó.

 

En otra arista, Enrique Barros, se refirió a la economía social de Mercado. "Acá la subsidiariedad juega un rol importante, dado que  la forma de crear riqueza debe generarse en un mercado bien ordenado, sujeto a reglas, sin abusos y sin monopolio. Por ello, supone que haya una porción distributiva de la riqueza generada donde la idea de solidaridad sin la noción de justicia distributiva, se basa en el mérito, y por ello, naturalmente no tiene soporte alguno y el riesgo que tiene es que la solidaridad se transforme en otro slogan ideológico, y ese el peligro que veo en el discurso público actual", concluyó.

 

Posterior a la conferencia, el profesor Michael J. Naughton compartió un almuerzo privado en El Golf 50 con ejecutivos, empresarios y académicos, con quienes profundizó en detalles de su anterior  libro “La Vocación del Líder Empresarial”.

 

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