• El directivo y socio empresa USEC analiza las responsabilidades sociales, valóricas y éticas por las que debe regirse la empresa actual, colocando el acento en la importancia de la educación y capacitación como motor del desarrollo integral. “Generar nuevas fuentes de trabajo digno y productivo, optimizar la gestión e integrar educación de calidad, son fundamentales para fomentar el desarrollo económico y social”, explica. La relevancia que Antonio Castilla otorga a la responsabilidad social y al desarrollo integral de la persona en la empresa es única. Asegura que hablar de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en la Caja de Compensación La Araucana, ha sido parte de su filosofía siempre. No se trata sólo de palabras. La gran cantidad de innovadoras iniciativas creadas a lo largo de los años en favor de trabajadores, clientes, la comunidad y todos los grupos de interés, así lo demuestran.
Una muestra de ello, se verifica en el concepto que tienen en esta organización acerca del desarrollo integral de los colaboradores. “La seguridad de los trabajadores no está dada sólo en leyes que le garanticen indemnización por años de servicio, sino en que a su empresa le vaya bien y que esto se traduzca en que a ellos también les vaya bien. Los empresarios sin el apoyo de los trabajadores poco pueden hacer”, reflexiona Castilla.
En este punto, para él, la ética juega un papel fundamental. No obstante, reconoce que en la educación técnica y profesional que reciben hoy ejecutivos y trabajadores, una adecuada formación ética y valórica es cada vez más escasa. Y bien lo sabe, pues lleva décadas dedicándose al área educacional presidiendo distintas organizaciones relacionadas con el tema.
De hecho, a lo largo de toda la entrevista, Antonio Castilla enfatizó la importancia de la educación para alcanzar este desarrollo integral. “Nuestro sello distintivo en La Araucana es la Educación porque creemos que es la base del Bienestar Sustentable. Cerca de 30.000 alumnos acreditan el enfoque sistémico y modular de nuestra educación técnica superior para una formación integral en concordancia con los requerimientos reales del mundo del trabajo.”
¿Qué importancia tiene en la educación formal la formación ética de los futuros profesionales?
Yo creo que en la actualidad falta una formación ética estructurada. Muchos profesionales día a día se ven enfrentados a un sinnúmero de conflictos de interés. Esto requiere de una autonomía de juicio real y madura, que sólo se logra con una mentalidad fundada en una sólida formación ética. Estas carencias en la formación no deben ser considerados como factores frustrantes o desmotivantes, sino como nuevos desafíos para profesionales y educadores. Se trata de de disminuir la brecha lo mas rápido posible.
En ese sentido ¿Cuál es la diferencia entre capacitación y formación?
La formación técnica no es capacitación. En la capacitación desarrollas una competencia o habilidad, pero la formación técnica se refiere a la persona. Cuando hay una crisis se está en una situación límite primero reaccionas como persona y después como profesional. En el modelo educativo que tenemos en La Araucana hay tres elementos que son fundamentales y que definen nuestro sello formativo, que es desarrollar competencias de empleabilidad, de ética y de RSE. Como botón de muestra, mencionaré que FONDEF nos ha asignado más de 5 millones de dólares para 4 proyectos de investigación. De éstos, uno de los más emblemáticos, es el relativo al desarrollo de tecnología para el cultivo del Bacalao de profundidad. Si tenemos éxito, será una importante contribución para la Décima Región. Proyectos como éste muestran la factibilidad y conveniencia de aunar educadores e investigadores en la búsqueda de soluciones innovadoras que puedan potenciar la calidad de la educación y generar nuevas fuentes de trabajo.
¿Y cómo puede materializarse la ética en una gestión orientada, por ejemplo, hacia los trabajadores?
La cultura del trabajo en calidad total está basada en la búsqueda de la excelencia de toda la organización comenzando por la calidad personal. Esta conlleva diligencia, laboriosidad, respeto, franqueza, confianza, tolerancia, solidaridad, buen humor, y vivir en todo momento de acuerdo a altos estándares éticos. La ética, los valores y las virtudes no han pasado de moda y cada día cobran más importancia.
¿Y la RSE?
La responsabilidad social, la equidad y la solidaridad son hoy claves para medir la gestión y se ha transformado en activos de valor para las empresas. A quienes sostienen que las empresas no tienen responsabilidades sociales, sólo puedo decirles que no se concibe un ejecutivo que no esté preocupado por su personal, de la comunidad o del medioambiente. Nuestro reto empresarial es coadyuvar a generar nuevas fuentes de trabajo digno, productivo y con valor agregado: optimizar la gestión; e integrar educación de calidad para fomentar el desarrollo económico y social.
Una muestra de ello, se verifica en el concepto que tienen en esta organización acerca del desarrollo integral de los colaboradores. “La seguridad de los trabajadores no está dada sólo en leyes que le garanticen indemnización por años de servicio, sino en que a su empresa le vaya bien y que esto se traduzca en que a ellos también les vaya bien. Los empresarios sin el apoyo de los trabajadores poco pueden hacer”, reflexiona Castilla.
En este punto, para él, la ética juega un papel fundamental. No obstante, reconoce que en la educación técnica y profesional que reciben hoy ejecutivos y trabajadores, una adecuada formación ética y valórica es cada vez más escasa. Y bien lo sabe, pues lleva décadas dedicándose al área educacional presidiendo distintas organizaciones relacionadas con el tema.
De hecho, a lo largo de toda la entrevista, Antonio Castilla enfatizó la importancia de la educación para alcanzar este desarrollo integral. “Nuestro sello distintivo en La Araucana es la Educación porque creemos que es la base del Bienestar Sustentable. Cerca de 30.000 alumnos acreditan el enfoque sistémico y modular de nuestra educación técnica superior para una formación integral en concordancia con los requerimientos reales del mundo del trabajo.”
¿Qué importancia tiene en la educación formal la formación ética de los futuros profesionales?
Yo creo que en la actualidad falta una formación ética estructurada. Muchos profesionales día a día se ven enfrentados a un sinnúmero de conflictos de interés. Esto requiere de una autonomía de juicio real y madura, que sólo se logra con una mentalidad fundada en una sólida formación ética. Estas carencias en la formación no deben ser considerados como factores frustrantes o desmotivantes, sino como nuevos desafíos para profesionales y educadores. Se trata de de disminuir la brecha lo mas rápido posible.
En ese sentido ¿Cuál es la diferencia entre capacitación y formación?
La formación técnica no es capacitación. En la capacitación desarrollas una competencia o habilidad, pero la formación técnica se refiere a la persona. Cuando hay una crisis se está en una situación límite primero reaccionas como persona y después como profesional. En el modelo educativo que tenemos en La Araucana hay tres elementos que son fundamentales y que definen nuestro sello formativo, que es desarrollar competencias de empleabilidad, de ética y de RSE. Como botón de muestra, mencionaré que FONDEF nos ha asignado más de 5 millones de dólares para 4 proyectos de investigación. De éstos, uno de los más emblemáticos, es el relativo al desarrollo de tecnología para el cultivo del Bacalao de profundidad. Si tenemos éxito, será una importante contribución para la Décima Región. Proyectos como éste muestran la factibilidad y conveniencia de aunar educadores e investigadores en la búsqueda de soluciones innovadoras que puedan potenciar la calidad de la educación y generar nuevas fuentes de trabajo.
¿Y cómo puede materializarse la ética en una gestión orientada, por ejemplo, hacia los trabajadores?
La cultura del trabajo en calidad total está basada en la búsqueda de la excelencia de toda la organización comenzando por la calidad personal. Esta conlleva diligencia, laboriosidad, respeto, franqueza, confianza, tolerancia, solidaridad, buen humor, y vivir en todo momento de acuerdo a altos estándares éticos. La ética, los valores y las virtudes no han pasado de moda y cada día cobran más importancia.
¿Y la RSE?
La responsabilidad social, la equidad y la solidaridad son hoy claves para medir la gestión y se ha transformado en activos de valor para las empresas. A quienes sostienen que las empresas no tienen responsabilidades sociales, sólo puedo decirles que no se concibe un ejecutivo que no esté preocupado por su personal, de la comunidad o del medioambiente. Nuestro reto empresarial es coadyuvar a generar nuevas fuentes de trabajo digno, productivo y con valor agregado: optimizar la gestión; e integrar educación de calidad para fomentar el desarrollo económico y social.
El valor de los valoresOtro tema que para Castilla demanda atención y reflexión, por su relevancia, es el de los valores. A su juicio, la organización debe estar impulsada por principios como el sentido de comunidad, el énfasis en el trabajo en equipo, la preocupación por la persona del trabajador y su familia, el cuidado del medio ambiente y la colaboración permanente con la sociedad contribuyendo a su progreso y desarrollo. Todo ello, en el marco del servicio al prójimo y la búsqueda de la realización personal a través del trabajo bien hecho.
Y en la Caja esa importancia que se da a los valores y principios institucionales no queda en un papel, sino que se manifiesta con numerosas medidas concretas. Una de ellas, es que sus directorios son elegidos paritariamente, es decir, la mitad es electa por los trabajadores y la otra por los empresarios. Y ante eso Castilla destaca que esta práctica “permite ir fomentando puentes de diálogo, de acuerdos, de convencimiento de que uno y otro se necesitan”.
Por otro lado, considera que son las personas las que agregan valor a una compañía y que para potenciarlas se debe invertir en educación y capacitación de calidad que iguale oportunidades en una sociedad en la que el conocimiento se duplica en plazos cada vez más cortos y el cambio y el riesgo es hoy la constante de toda actividad.
Uno de los objetivos principales de las empresas es la productividad ¿Cómo puede conciliarse la productividad con la calidad de vida laboral?
Productividad y calidad de vida son complementarias e interdependientes. Cuando los colaboradores están fuertemente motivados, y se sienten realizados a nivel profesional y personal, su compromiso con la empresa, con la innovación, con la excelencia, estará dado. Y sin el respaldo y compromiso de trabajadores actualizados y creativos orientados hacia la productividad y competitividad de la empresa, ésta no subsistirá.
¿Cómo así?
Siempre se debe considerar el bien del hombre. La riqueza obtenida debe ser gastada o invertida con eficacia y eficiencia, pensando en el bien común, y no en el beneficio de unos pocos. Este también es un imperativo ético.
Liderazgo innovador v/s emprendedor
Según el directivo, sin duda los estilos de liderazgo han cambiado a través del tiempo y no duda en afirmar que “hoy es más productivo el liderazgo emprendedor que el innovador”. Y si bien destaca y valora el rol de los líderes empresariales, afirma que éste no puede transformarse en un mero planificador y ejecutor de tareas, sino que su labor debe trascender. “La responsabilidad social, la equidad y la solidaridad son hoy claves para medir la gestión y los líderes de empresas deben ser medidos también por ello. No importa sólo los resultados obtenidos, sino el camino elegido para llegar a esos resultados”.
Para Castilla, el ser directivo de empresa implica una vocación de servicio y de entrega de si mismo: “El hombre, ese hombre creado a imagen y semejanza de Dios y que por su esencia no puede renunciar a sí mismo ni al puesto que le es propio en el mundo visible, no puede hacerse esclavo de las cosas, de los sistemas económicos, de la producción y de sus propios productos. Al contrario, éste hombre debe colaborar con su creatividad y esfuerzo a eliminar la miseria y a ser más solidario”, sentencia.
Es en este punto donde no duda en destacar los planteamientos de la Encíclica Caritas in Veritate de Benedicto XVI: “Caritas y Veritas son correspondientes y necesariamente complementarios. No hay amor sin verdad ni verdad sin amor. Nada más real que el amor al prójimo y en ese amor debemos creer y creemos”, concluye.








