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Francisca Valdés - El orgullo de ser empresaria

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Se habla tanto sobre el emprendimiento y lo bien que le hace al país. Que las pymes son el motor más valioso para el crecimiento, que los emprendedores le aportan al desarrollo de Chile, etc., y cuando queremos hablar de los empresarios, pareciera que lo mejor es referirse a ellos como emprendedores.

 

Los grandes empresarios son de otra camada y están muy desprestigiados. Por culpa de algunos que han cometido errores y abusos, los empresarios en Chile pasaron a ser vistos con desconfianza y temor, lo que me parece tremendamente injusto.

 

¿Qué sería de este país sin los empresarios? ¿Cómo crecer y desarrollar todas nuestras capacidades sin poder trabajar? ¿Qué otro lugar mejor si no es la empresa, permite dar dignidad a la personas humana a través del empleo? ¿Dónde formarse y hacer carrera profesional para que el talento se manifieste con creatividad y esfuerzo?

 

Hablamos hasta el cansancio que los emprendedores al desarrollo de Chile. Eso es una verdad imbatible. Pero el gran desafío es pasar de emprendedor a empresario. Son los empresarios los que generan cientos de puestos de trabajo, salen a conquistar nuevos mercados y sueñan "emprendedoramente" con cual será el siguiente paso para hacer de Chile un país diferente. 

 

Tener grandes empresarios debiera ser motivo de orgullo para un país. Para mujeres empresarias sí lo es, y por eso nos hemos propuesto dar visibilidad a casos de empresarias que se la han jugado por ir más allá de sus emprendimientos. 

 

En nuestros 15 años de vida hemos analizado y asesorado más de 10.500 casos de emprendedoras que inician sus proyectos superando miles de dificultades y tropiezos. Son muchas las que sobreviven al temido "valle de la muerte", pero son muy pocas como Carolina Echeñique y su empresa tika logran explotar y transformarse en grandes. En seis años, esta gran empresaria tuvo un sueño. Con mucho trabajo, tenacidad y pasión, este sueño se transformó en una realidad que crece a más del 30% anual, que tuvo la visión de salir al mundo con un producto innovador que hoy está presente en todos los continentes del planeta.

 

A ella lo que más le preocupa es su gente. Reconoce que los más de 120 empleados que tiene son su segunda familia. Quiere llegar a las personas con un producto sano, bueno, de calidad y a un precio justo. Confía en el talento de todos para seguir creando e innovando. Sabe que nuestro mercado es muy pequeño y que no basta con exportar a un país. Piensa en grande y sabe que la última línea no es su prioridad. Compite de igual a igual con marcas gigantes, pero eso no le quita el sueño y no transa sus valores. Cuando uno viista su planta se respira humanidad y, por lo general, la gente que entra a trabajar con ella se queda. 

 

Esto da para que reflexionemos. Si usted es empresario, siéntase orgulloso. pero esfuercese cada día en hacer las cosas bien, con humanidad, con transparencia, con valores que lo hagan sentirse orgulloso y grande. Porque Chile necesita a los grandes empresarios. 

 

Francisca Valdés, directora ejecutiva de Mujeres Empresarias y directora USEC.
Publicación: La Tercera, domingo 13 de noviembre de 2016.