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Empresarios se preparan para asumir desafíos que plantea la nueva ley de inclusión laboral

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En Chile, el 20% de las personas mayores de 18 años vive con algún grado de discapacidad, es decir, 2.606.914 personas. La cifra adquiere todavía más notoriedad si se considera solo el mundo del trabajo, ya que la mayoría de los discapacitados están inactivos o desocupados.

 

Por eso, en junio de este año fue publicada una ley que entrará en vigencia en los próximos meses y que incentiva la inclusión laboral de personas con discapacidad, estableciendo que las empresas de 100 o más trabajadores deberán contratar al menos el 1% de personas con discapacidad, en relación al total de sus colaboradores.

 

Tomando en cuenta todos estos datos, la Unión de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC) organizó el sexto “Café con” del ciclo 2017, denominado “Inclusión laboral: los desafíos empresariales que plantea la nueva ley”.

 

Para abordar de mejor forma el tema, el encuentro contó con la participación del gerente de Asuntos Jurídicos y Corporativos de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Cristóbal Cuadra, y la gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de BCI, Paola Alvano.

 

Según explicó Cuadra, para acceder a los beneficios contemplados en la nueva ley las personas con discapacidad deberán estar inscritas en el Registro Nacional de la Discapacidad, dependiente del Registro Civil.

 

Además, el empleador deberá registrar los contratos de trabajo celebrados con personas con discapacidad a través del sitio web de la Dirección del Trabajo.

 

Las compañías que no puedan cumplir con la normativa deberán buscar medidas alternativas como celebrar contratos de prestación de servicios con empresas que tengan contratadas personas con discapacidad o efectuar donaciones en dinero a proyectos o programas con foco en discapacidad. Quienes no lo hagan se exponen al pago de  multas

 

Cristóbal Cuadra señaló que lejos de lo que pudiera pensarse, las personas con necesidades se ausentan menos de sus trabajos y la rotación también es menor, “lo que se traduce en definitiva en mayor productividad”. “Cuando una empresa incluye un trabajador con discapacidad en su organización no sólo gana la empresa, es una inversión con la que ganan todos”, agregó.

 

La afirmación fue compartida por Paola Alvano, quien expuso sobre el exitoso programa de inclusión que ha desarrollado BCI en los últimos años.

 

La gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad indicó que una empresa más diversa e inclusiva permite mejorar el desempeño individual y organizacional, que estos equipos han demostrado ser más innovadores y más sólidos en la resolución de problemas y que la inclusión fortalece la reputación de la organización.

 

El programa de BCI se inició en 2010 con 8 colaboradores con algún grado de discapacidad, actualmente cuentan con 22 y la meta es llegar a 100 antes de la entrada en vigencia de la normativa.

Al respecto, Paola Alvano, sostuvo “no hay que esperar que haya una ley para apoyar la inclusión laboral, si no lo hacemos, las empresas no serán sustentables en el tiempo”.

 

Advirtió, no obstante, que la normativa no es fácil de cumplir, ya que las barreras para estas personas muchas veces comienzan antes, con menor acceso a la educación, lo que les impide optar a cargos más altos.

 

Añadió que la clave de este proceso ha sido el involucramiento de la gerencia que promueve una cultura interna de igualdad y respeto a la diversidad, la capacitación de los distintos  líderes de la organización y también la inducción de los equipos de trabajo.

 

“Lo que hay que tener claro es que esto no es un favor para los discapacitados, sino que estas personas, si dejamos de lado los prejuicios, aportan lo mismo que cualquier otro trabajador. Las empresas más diversas son las que mejor les va hoy en día”, concluyó.

 

Accesibilidad e Inclusión - Paola Alvano
Una mirada a la inclusión laboral desde la perspectiva legal - Cristóbal Cuadra