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[A2] Empresarios y el legado de Francisco - Ignacio Arteaga

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Cuando se supo que el Papa venía a Chile, un amigo empresario me dijo: "Apenas se baje del avión, el Papa les va a dar duro a los empresarios". En estas mismas páginas se debatió sobre lo que Francisco pensaba de la economía, la empresa, la riqueza y el trabajo. Se escribieron libros, algunos intentaron etiquetarlo: que era de izquierda o de determinada tendencia política, que no sabía de economía, que no tenía una receta coherente para acabar con la pobreza; que hablaría de la salida al mar para Bolivia, que inflamaría La Araucanía... Y al final, ¡el Papa nos volvió a sorprender! Ya que no se refirió de modo explícito a ninguno de esos asuntos. 



No usó las expresiones sobre economía que causaron revuelo en su momento, pero mirado en conjunto, nos dijo todo lo que había que decir. Al revisar en retrospectiva sus palabras y gestos, se percibe una misma idea, una suerte de mínimo común denominador para todos los chilenos de hoy y mañana, que deberíamos buscar en las acciones concretas de la vida cotidiana: tratarnos mutuamente de acuerdo a la dignidad que tenemos por el solo hecho de ser personas. 


A través de sus homilías e intervenciones, con cada gesto que realizó, nos pidió escuchar, y para esto nos sugirió poner atención a lo que nos digan los adultos mayores, los niños, los jóvenes, los pueblos originarios, los privados de libertad y los inmigrantes. Nos animó a pedir perdón por las faltas que hayamos cometido y perdonar las faltas con que otros nos hayan agraviado; nos dijo que cuidáramos el modo en que nos vinculamos con Dios, con la patria y con quienes nos relacionamos todos los días. 



El Papa nos estuvo hablando todo el tiempo sobre poner a las personas en el centro de nuestra atención y en reconocer su dignidad, siempre. ¿Y qué son la actividad empresarial, la actividad económica, el mundo del trabajo y las organizaciones, sino modos concretos de relaciones humanas? Los hombres y mujeres de empresa de Chile nos sentimos interpelados por las palabras del Papa, porque tienen mucho que ver con nuestra labor diaria: escuchar, valorar, reconocer, cuidar, servir. 



El legado para Chile de la visita del Papa está recién comenzando a escribirse, y los hombres y mujeres de empresa vamos a redactar largos párrafos de él. El reto más importante que nos plantea este legado es vivirlo en consecuencia, en todos los ámbitos en que nos corresponda, por ejemplo en la familia y en el trabajo. Porque nuestras decisiones impactan en la sociedad, ya que hay pocos lugares tan determinantes como la empresa para construir el Chile que soñamos. ¿Cuál será esa historia que escribiremos? En USEC propusimos un guion: cumplir un compromiso con siete desafíos. Más de dos mil hombres y mujeres de empresa ya los suscribimos y se los entregamos como regalo al Papa. 



¿A qué nos comprometimos? A hacer empresas que sean una verdadera comunidad de personas, que ofrezcan buenos bienes y servicios, que mejoren la vida de los demás, en especial la de los más necesitados. A buscar el desarrollo material y espiritual de nuestros colaboradores, creando las mejores condiciones laborales posibles, considerando la realidad familiar de nuestros colaboradores y la sustentabilidad de la empresa. A crear oportunidades de trabajo para aquellos que suelen ser excluidos (ex presidiarios, adultos mayores, inmigrantes). A promover un trabajo de excelencia y alegre. A cultivar y mantener relaciones basadas en la verdad, en la honestidad y la transparencia. A cuidar la "casa común", procurando que las empresas no solo sean rentables desde el punto de vista económico, sino que sean responsables con su comunidad y con el impacto ambiental que producen.



Y, en fin, nos comprometimos a activar "la contraseña" -como llamó el Papa a la famosa frase de San Alberto Hurtado, dirigiéndose a los jóvenes en Maipú- para volver a conectarnos con lo esencial cada día y en todos los aspectos de nuestra vida: "¿Qué haría Cristo en mi lugar?". 



El legado de la visita del Papa Francisco en el mundo de la empresa dará fruto en la medida en que seamos capaces de cumplir esos compromisos, pues están perfectamente alineados con el mensaje del cristianismo y con el ADN espiritual de quien ha venido a renovar nuestras más profundas aspiraciones. 



Ignacio Arteaga E.
Presidente USEC (Unión social de Empresarios, Ejectuvios y Emprendedores Cristianos)

Publicación: A2 El Mercurio, jueves 1 de febrero de 2018.