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Trent se incorpora como nuevo socio: "Queremos aprender de USEC y aportar"

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A partir del segundo semestre de 2018, la empresa Trent se incorporó como nuevo socio de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC). Trent trabaja en la comercialización de materiales y equipos para sistemas eléctricos de distribución, transmisión y subestaciones.

Su gerente general, Felipe Alvarado, nos contó qué los motivó a integrarse a USEC y cómo procuran darle un sentido cristiano a la compañía.

¿Qué los atrajo a formar parte de USEC? Cuéntenos un poco también de lo que hacen como empresa, y cómo se relaciona con nuestra organización
La verdad es que en Trent siempre hemos estado interesados por participar en la construcción de una mejor sociedad. Por esas cosas de la vida, han llegado a Trent personas que ya poseen algún grado de conciencia respecto de los desafíos en torno a medio ambiente y sociedad. Gente que desea desarrollarse profesional y personalmente (y para muchos, también espiritualmente), y han encontrado en Trent un lugar para hacerlo.

Nuestro objetivo es madurar y formalizar estas actividades y con este fin es que decidimos ingresar a USEC: para aprender y aportar.

¿Cuál es la importancia para su empresa de tener un carácter cristiano? ¿Cuál cree que es el gran llamado que tienen hoy los empresarios cristianos?
Personalmente sostengo que todos los seres humanos, en nuestro interior, creemos en algo superior que nos impulsa a mejorar continuamente y que finalmente nos empuja a trascender. Esta es la misión del alma: ¡trascender! Lo que pasa es que no todos coincidimos en cómo "es" eso, cómo se "llama", ni mucho menos cómo "se trabaja". Sin embargo, todos reconocemos que está ahí; que "hay algo".

En Trent somos varios que sabemos que "eso" es Dios y que la forma de relacionarnos con Dios es a través del amor hacia nosotros mismos y hacia los demás. Respecto de esto último, creo que es en la solidaridad donde nuestra relación con Dios cobra mayor fuerza y sentido.

Relacionarnos con Dios es nuestro deber espiritual. Si lo ignoramos, no alcanzaremos nuestros objetivos personales más nobles y finalmente no seremos felices. Y si no estamos en la senda de la construcción de nuestra felicidad; si no vemos que “aportamos” a ello día a día, entonces tendremos “doble presencia” en todas las actividades que realicemos, especialmente en el trabajo. Por ello, es imperante que nuestro trabajo sí tenga sentido; solo así seremos más productivos y nos sentiremos más útiles.

En resumen, es “buen negocio”, tanto para el alma como para la empresa. Total, al final del día, ¿de qué sirve generar recursos si no se invierten en lo que es más preciado?

Nuestro deber como empresarios es desarrollar una estrategia que tenga sentido para el negocio y para las personas, y liderar esta alineación con valores y ejemplos.

¿Piensan que el carácter cristiano puede ser un punto a favor en un contexto de desconfianza por el mercado y las empresas? ¿En qué sentido una empresa como Trent puede marcar la diferencia?

La verdad, más que el carácter cristiano en particular, creemos que hay ciertos valores universales, transversales a las religiones -y que por su puesto Cristo los encarna magistralmente- que sí contribuyen al desarrollo de los mercados y las empresas, y en general a todas las actividades en que los humanos nos desenvolvemos.

Creemos firmemente que siempre existirá la oportunidad de “potenciar” dichas actividades si se hacen teniendo presente los valores cristianos universales como el respecto, la dignidad, la humildad y ¡el amor!

Trent puede marcar la diferencia “demostrando” la unión virtuosa entre objetivos organizacionales y los objetivos personales/espirituales. Dicha unión se logra si ambos ven claramente un sistema de trabajo win-win, y esto se consigue aplicando valores universales al día a día.

¿Qué herramientas entregan para favorecer el desarrollo integral de los colaboradores de su empresa, tanto profesional como espiritual, etc.? 
Lo que creemos que más aporta para el desarrollo integral de los colaboradores es una honesta y productiva discusión. Cada decisión que se toma se evalúa bajo la óptica de si aporta o no a la estrategia de la empresa, y reflexionamos para ver cómo se vincula con los objetivos personales y espirituales de las personas. 


Procuramos siempre mantener un alto grado de productividad, pero también de moralidad. Jamás tomaremos una decisión que por muy ventajosa que sea para el negocio, menoscabe la dignidad humana o el bien común.

Reforzamos permanentemente la idea de que el mejor “cartón” lo da “la escuela de la vida” y es aquel que dice que cada uno es capaz de hacerse cargo de su propia vida y sus desafíos, profesionales y espirituales. Decimos: “si somos capaces de planificar lo que es bueno para la empresa, y luego nos demostramos a nosotros mismos que somos capaces de conseguirlo si trabajamos duro, entonces seremos capaces de idear un futuro mejor para nuestras vidas personales y sabremos que somos capaces de lograrlo”.