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Presidente de USEC fue entrevistado por El Mercurio con motivo de nuestros 70 Años

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El presidente de USEC, Ignacio Arteaga, fue entrevistado por El Mercurio. En esta entrevista abordó el rol de los empresarios cristianos en la sociedad, su visión sobre el momento ecónomico que vive Chile además de contar en qué consistirá la celebración de los 70 Años de USEC.

  

Ignacio Arteaga, presidente de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos:


"Nos preocupa que el crecimiento no se ha reflejado en una mejoría del empleo y los salarios"

USEC celebrará los 70 años el 6 de noviembre con una cena a la que asistirán Sebastián Piñera y los empresarios Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar (Venezuela), e Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa (España).

LINA CASTAÑEDA

El presidente de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendores Cristianos (USEC), Ignacio Arteaga, destaca que el país está mejor este año, pero expresa su preocupación porque el mayor crecimiento observado en lo que ha transcurrido del año no se ha reflejado en una mejoría del empleo ni en los salarios.

"El crecimiento en sí no es un fin, es un medio, y el fin es la persona. Si el crecimiento no logra llegar a las personas a través de mayor empleabilidad, mayor inclusión al mundo del trabajo y mejores sueldos, la verdad es que estamos a medio camino nomás", dice el dirigente al mando de esta organización, que el 6 de noviembre próximo celebrará su 70° aniversario. 

 

-¿Cómo será la celebración de USEC?

"Tendremos una cena con 600 empresarios, ejecutivos y emprendedores hombres y mujeres y tres grandes invitados. Ha confirmado su asistencia el Presidente Sebastián Piñera y ahí hay un mensaje del mandatario hacia USEC, que tanto ha hecho por el país en estos 70 años".

"Además, tendremos dos invitados extranjeros, empresarios de Venezuela y España, que entregarán testimonio de su trabajo por el bien común. Lorenzo Mendoza es el dueño de Empresas Polar, en Venezuela, que tiene líneas de negocios en la industria de alimentos, bebidas y cervezas. Es un testimonio muy interesante de patriotismo, hay gente que se ha visto obligada a salir de Venezuela por la difícil situación del país, pero Mendoza, quien podría estar en Suiza o Nueva York, continúa viviendo y trabajando en su país, sacando adelante a sus empresas y trabajadores. El otro invitado es Isidre Fainé, presidente de La Caixa, conglomerado español presente en los sectores bancario, pensiones, seguridad social y participaciones en energía con gas natural (Fenosa)".

 

-¿Cuál es su visión sobre el momento económico y social que vive Chile?

"Desde el punto de vista económico, el país está mejor este año. Vemos con buenos ojos, que se busque un equilibrio fiscal y una modernización del Estado, cosa de volver a tener un rating favorable en materia crediticia por parte de las clasificadoras internacionales de riesgo. Eso nos ayuda a tener créditos más baratos. Nos preocupa estos días que el mayor crecimiento en lo que va transcurrido del año no se ha reflejado en una mejoría del empleo y de los salarios. El crecimiento no es un fin, es un medio, y el fin es la persona. Si el crecimiento no logra llegar a las personas en una mayor empleabilidad, mayor inclusión al mundo del trabajo y mejores sueldos, la verdad es que estamos a medio camino nomás".

 

-¿Cuál es el rol de los empresarios cristianos en el empleo y salarios?

"Los empresarios cristianos estamos en un mundo competitivo dentro del cual nuestro rol es que, en las decisiones que tomamos, tengamos siempre como centro a la persona, a la dignidad de las personas y tener a la empresa como un instrumento para el bien común de la sociedad. Los proveedores quieren que les paguen más; los clientes que les cobren menos; los trabajadores, que les suban el sueldo. Todas son aspiraciones legítimas y lo que se busca es cómo retribuirlas de manera justa".

"En ese sentido, la sociedad hoy nos exige más, no solo dar trabajo, sino que un empleo digno. Postulamos que al interior de nuestras empresas tenemos que aplicar el principio de subsidiariedad y reconocer que las personas que trabajan con nosotros son capaces y tienen talentos y virtudes que desarrollar. En un ámbito de autonomía, coordinación y colaboración, debemos permitirles que desarrollen esos talentos".

 

-¿Es una amenaza la sustitución del trabajador en la era de la automatización?

"El proceso de avances tecnológicos partió hace 250 años y en los últimos diez años ha sido vertiginoso. Y lo será más aún. No porque mejoren los procesos de digitalización y automatización estamos condenados a tener más desempleo, y así se constata en Estados Unidos que es la economía más adelantada y hoy casi tiene pleno empleo".

"Este es un desafío país, para el Estado, empresarios y sindicatos. Cada uno de nosotros es responsable en el sentido de tomar conciencia y prepararse para el desafío, porque lo que se aprende hoy, en cinco años estará obsoleto".

 

-¿Cómo ve la incorporación de los inmigrantes?

"Con muy buenos ojos, la inmigración económicamente siempre es favorable. Ha sido un factor de desarrollo y de crecimiento para el país, que siempre ha tenido solidaridad hacia gente que viene de otros países. Lo importante es acogerlos bien porque ya están en Chile, sus hijos van a estar en el país y son parte de la sociedad chilena. El cómo los acojamos e integremos marcará de manera importante cómo va a ser nuestra sociedad en los próximos años".

 

-¿Qué impacto ha causado en los empresarios cristianos la crisis que vive la Iglesia Católica?

"Para USEC ninguno, la mayoría son católicos y también participan de otras denominaciones cristianas. Lo importante es el rol que estamos cumpliendo en nuestro metro cuadrado, que son nuestras empresas. En la medida en que logremos que las empresas contribuyan con buenos bienes y servicios, que generen una riqueza bien habida y distribuida, no solo riqueza material, sino también espiritual, cultural y sicológica a los trabajadores, estamos contribuyendo a nuestra labor específica, que los principios de la dignidad de las personas y el bien común sean una realidad".

 

-¿Revertir el daño a la imagen empresarial tras la actuación de algunas empresas en contra de los consumidores también es un desafío?

"Ese no es un tema del que podamos estar orgullosos como país, por el contrario, nos preocupa desde que en 1948 acogimos la inquietud del Padre Hurtado por una mayor justicia social. En los últimos dos o tres años ha habido un cambio en las empresas, con sistemas de control interno más exhaustivos y canales de denuncia. Ahí se ha hecho una labor y hay que reconocerla. Gerentes y directores de empresas han realizado un esfuerzo por estar más cerca de las personas y la ciudadanía".

"Ha faltado transmitir la noble vocación de las empresas. Hay jóvenes que quieren darle un sentido profundo a su trabajo y sólo lo ven en las fundaciones o en las ONG, pero no en las empresas. Sólo cuando hay una calamidad y fallan los servicios, nos damos cuenta de la ayuda que significan las empresas para el bien de los demás".

 

"Lo que promueve USEC desde su creación es entender la actividad empresarial como una noble vocación que está al servicio de la sociedad y el bien común y centrada en la dignidad de la persona".

 

"La sociedad hoy nos exige más, no solo dar trabajo sino un empleo digno... En un ambiente de coordinación y colaboración, tenemos que permitir que las personas que trabajan con nosotros desarrollen sus talentos".

"La rentabilidad es legítima y necesaria, pero no puede ser lo único"

En su primera exhortación apostólica "La Alegría del Evangelio", el Papa Francisco planteó el No a la Economía de la Exclusión y criticó a "ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera".

 

-¿Cómo recibió USEC este mensaje?

"El Papa siempre nos hace llamados a la conciencia y cada uno de nosotros tiene que ver en qué medida le son aplicables. Dentro de sus preocupaciones fundamentales están los excluidos y los descartados, aquellos que no logran insertarse en el sistema. Esto también nos preocupa mucho en USEC, lograr la inclusión de los inmigrantes, discapacitados, mujeres, adultos mayores (...) El principal motor para lograr la inclusión somos nosotros los empresarios, y en ese sentido acogemos plenamente el llamado del Papa. Nadie se levanta en la mañana a trabajar pensando en su esfuerzos por subir 1 punto del PIB. La rentabilidad es legítima y necesaria, pero no puede ser lo único. Las empresas y los empresarios estamos llamados a dar más todavía".