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Papa Francisco llama a líderes empresariales a reflexionar sobre su misión y vocación

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El Papa Francisco envió un potente mensaje a los hombres y mujeres de empresa que participaron en el XXVI Congreso Mundial de la Unión Cristiana Internacional de Dirigentes de Empresa (UNIAPAC), que se efectuó a fines de noviembre en Portugal.

"Con la intensificación de ritmos de vida y de trabajo,... los objetivos de ese cambio veloz y constante no necesariamente se orientan al bien común y a un desarrollo humano, sostenible e integral", e incluso pueden causar el "deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad", afirmó el Papa en su mensaje que fue leído en la apertura del Congreso por Monseñor Bruno Marie Duffé, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

En ese contexto, el Papa llamó a los líderes económicos y empresariales a reflexionar sobre su vocación y misión, señalando que esa decisión es "más esencial y necesaria que nunca".

"En medio de esos cambios tan complejos, la fidelidad a vuestra vocación y misión requiere que se mantenga un delicado equilibrio entre el abrazo de una innovación y una producción cada vez más competitiva, y la perspectiva de un progreso dentro del horizonte más vasto del bien común, de la dignidad humana y del justo empleo de los recursos naturales confiado a nuestros cuidados", señaló el Santo Padre.

Agregó que probablemente en su vida profesional, los hombres y mujeres de empresa a menudo se encuentran con situaciones en las que hay tirantez entre estos valores y, en consecuencia, deben tomar decisiones prácticas importantes relativas a la inversión y a la gestión.

Por ello, los instó a tener presentes los tres principios rectores del Evangelio y la enseñanza social de la Iglesia: la dignidad de la persona humana, el bien común como el camino hacia un crecimiento equitativo y, por último, emprender un camino de conversión y testimonio ante el Señor, permitiéndole inspirar y guiar el crecimiento de nuestro orden social contemporáneo.

Al finalizar, les entregó su bendición y le pidió a la Virgen María que los sostenga "con esperanza y dócil apertura al Espíritu", para que puedan ser "un instrumento eficaz del Señor".